viernes, junio 30, 2006
Murphy knows
Esta semana he sido testigo presencial de lo inimaginable. ¿Somos ingenieros o bomberos? La pregunta cobra más significado cuando te la grita tu jefe en la oreja. Supongo que es parte de la diversión. No sé si podré soportar tanta diversión. Y encima se me acaban los cigarros.

¡Mañana gana Francia, carajo!

¡Mañana gana Francia, carajo!
Hoy una canción me hizo sentir exactamente así
O como esa vez que ordené mi cuarto y guardé todo lo que supuestamente iba a botar. Misterious tricks of the mind. *lights a cigarette*
Hey!! Boss!!
jueves, junio 29, 2006
My life in the web
Últimamente he estado:
1. Probando el Soulseek. El botín a la fecha incluye The Shaggs, Nick Drake y Sonic Youth. Un vicio.
2. Buscando videos en YouTube. Enganchado con algunos capítulos de Transformers y de Celebrity Deathmatch.
3. Visitando foros que no visitaba hace tiempo. Novedades nuevas en varios temas sin importancia que no recordaba que me importaban.
Últimamente he dejado de:
4. Tomar fotos. En parte porque no encuentro mi cable.
5. Actualizar esto. En parte porque no tengo nada que contar, en parte porque he perdido la capacidad de verbalización.
...
(manuscrito hallado en una botella)
...dos semanas de intensa presión que deberán terminar si todo sale bien este sábado con una ingesta desordenada de alcohol y otras drogas socialmente aceptadas. Mientras tanto, criaturas lovecraftianas vigilan mi sueño entre sordos murmullos insectoides. Las ventanas baten. Ayer encontré una huella humana en la arena. He construido un refugio precario en la zona más espesa del bosque. Tarde me doy cuenta de mi error: el murmullo insectil se espesa mientras imposibles garras rasgan la puerta casi como una caricia. Mañana se agotará la provisión de agua y deberé aventurarme en la espesura. El caballero templario tenía razón. La reciente marea ha echado a andar los generadores, el disco eterno ha vuelto a girar. Dos soles amarillos calcinan la llanura. He visto a mi doble construir un refugio en la espesura. Sé lo que le ocurrirá: ahora yo soy mi doble, para siempre.
(NdE: el manuscrito se interrumpe en este punto)
...
Hoy probé arroz después de algunas semanas. Rico.
...
Zidane es un maestro. Realmente espero que les rompa el hocico a los brasileños. Curioso como un recuento minuto a minuto revisado furtivamente en una oficina puede emocionar tanto. Y eso que no me gusta el fútbol. En mi oficina nadie más le va a los gabachos. Apostaré.
...
Encontré el video de mi canción favorita de mi grupo peruano favorito. Los extraño. No me gusta Dasher. Me he acordado de esos conciertos de finales de los noventa y de esas personas que éramos a finales de los noventa. De esas cosas que hacía y pensaba a finales de los noventa.
Mira mi reflejo puedes ser tú / sintiéndose como una estrella...
1. Probando el Soulseek. El botín a la fecha incluye The Shaggs, Nick Drake y Sonic Youth. Un vicio.
2. Buscando videos en YouTube. Enganchado con algunos capítulos de Transformers y de Celebrity Deathmatch.
3. Visitando foros que no visitaba hace tiempo. Novedades nuevas en varios temas sin importancia que no recordaba que me importaban.
Últimamente he dejado de:
4. Tomar fotos. En parte porque no encuentro mi cable.
5. Actualizar esto. En parte porque no tengo nada que contar, en parte porque he perdido la capacidad de verbalización.
...
(manuscrito hallado en una botella)
...dos semanas de intensa presión que deberán terminar si todo sale bien este sábado con una ingesta desordenada de alcohol y otras drogas socialmente aceptadas. Mientras tanto, criaturas lovecraftianas vigilan mi sueño entre sordos murmullos insectoides. Las ventanas baten. Ayer encontré una huella humana en la arena. He construido un refugio precario en la zona más espesa del bosque. Tarde me doy cuenta de mi error: el murmullo insectil se espesa mientras imposibles garras rasgan la puerta casi como una caricia. Mañana se agotará la provisión de agua y deberé aventurarme en la espesura. El caballero templario tenía razón. La reciente marea ha echado a andar los generadores, el disco eterno ha vuelto a girar. Dos soles amarillos calcinan la llanura. He visto a mi doble construir un refugio en la espesura. Sé lo que le ocurrirá: ahora yo soy mi doble, para siempre.
(NdE: el manuscrito se interrumpe en este punto)
...
Hoy probé arroz después de algunas semanas. Rico.
...
Zidane es un maestro. Realmente espero que les rompa el hocico a los brasileños. Curioso como un recuento minuto a minuto revisado furtivamente en una oficina puede emocionar tanto. Y eso que no me gusta el fútbol. En mi oficina nadie más le va a los gabachos. Apostaré.
...
Encontré el video de mi canción favorita de mi grupo peruano favorito. Los extraño. No me gusta Dasher. Me he acordado de esos conciertos de finales de los noventa y de esas personas que éramos a finales de los noventa. De esas cosas que hacía y pensaba a finales de los noventa.
Mira mi reflejo puedes ser tú / sintiéndose como una estrella...
sábado, junio 17, 2006
Oh meu amor você não está só
Sin la imagen del tipo tocando en la cubierta no es igual, pero para eso está la imaginación. Increíblemente bello. Imagino que al duque le gustará también. Desnudar las canciones, cambiarles las letras y el idioma, lavarles la cara, hacerlas extrañas, nuevas y a la vez tan fieles, tan reconocibles. Belleza pura que ahora deslumbra en su desnudez. Genial.martes, junio 06, 2006
Tales from Earthsea
El 29 de Julio se estrena en japón Gedo Senki, la nueva película del Studio Ghibli, titulada en inglés Tales from Earthsea y basada en la serie de novelas del mismo nombre de la escritora estadounidense Ursula K. Le Guin. Luego de Mononoke Hime (Princesa Mononoke, 1997), Hayao Miyazaki había anunciado su retiro de la animación para luego sorprendernos con la bellísima Sen to Chihiro no Kamikakushi (El viaje de Chihiro, 2001), película que, como se sabe, ganó el Oso de Oro en el Festival Internacional de Berlín y, bueno, el Oscar a mejor película extranjera.
Miyazaki fue llamado nuevamente para terminar Hauru no Ugoku Shiro (El castillo andante de Howl, 2004), película que el estudio encargó inicialmente a Mamoru Osoda (Digimon... increíble, lo sé) y que no pudo terminar por motivos que imaginamos todos. Total, que el buen Hayao completó la película pero luego de verla como que la cosa no cuajó. Puede ser que el cambio de director haya afectado el resultado: la película es preciosa de ver como toda obra del estudio pero deja la incómoda impresión de una mesa coja.
Y ahora viene la nueva película de Miyazaki, la cual... pero no. El Miyazaki detrás de esta obra es Goro Miyazaki, nada menos que el hijo de Hayao. Experiencias previas en la dirección: director del museo Ghibli. Será su debut como director de cine. ¿Expectativas? Muchas. ¿Escepticismo? Aún más. El estudio parece no hallar una renovación en sus cuadros que pueda garatizar su supervivencia luego de la insoslayable partida de sus grandes nombres: Hayao Miyazaki e Isao Takahata, fundadores del Studio Ghibli y directores de una serie impresionante de películas entrañables que iniciaron allá por 1984 con aquel Kaze no Tani no Nausicaä y cuya colaboración se remonta a la década de los sesenta cuando se conocieron en la Toei Animation.
En suma, la sensación alrededor de esta película es que decidirá si la tradición iniciada por Miyazaki y Takahata tendrá una continuación o morirá con ellos. Durante más de veinte años, cada estreno del estudio ha significado una obra maestra, que ha ido a instalarse directamente y para siempre en la imaginación de los agradecidos cinéfilos. Sea como fuere, gracias a ellos sé con toda la certeza del mundo que en el árbol que está frente a mi casa vive un Totoro. En serio.

Miyazaki fue llamado nuevamente para terminar Hauru no Ugoku Shiro (El castillo andante de Howl, 2004), película que el estudio encargó inicialmente a Mamoru Osoda (Digimon... increíble, lo sé) y que no pudo terminar por motivos que imaginamos todos. Total, que el buen Hayao completó la película pero luego de verla como que la cosa no cuajó. Puede ser que el cambio de director haya afectado el resultado: la película es preciosa de ver como toda obra del estudio pero deja la incómoda impresión de una mesa coja.
Y ahora viene la nueva película de Miyazaki, la cual... pero no. El Miyazaki detrás de esta obra es Goro Miyazaki, nada menos que el hijo de Hayao. Experiencias previas en la dirección: director del museo Ghibli. Será su debut como director de cine. ¿Expectativas? Muchas. ¿Escepticismo? Aún más. El estudio parece no hallar una renovación en sus cuadros que pueda garatizar su supervivencia luego de la insoslayable partida de sus grandes nombres: Hayao Miyazaki e Isao Takahata, fundadores del Studio Ghibli y directores de una serie impresionante de películas entrañables que iniciaron allá por 1984 con aquel Kaze no Tani no Nausicaä y cuya colaboración se remonta a la década de los sesenta cuando se conocieron en la Toei Animation.
En suma, la sensación alrededor de esta película es que decidirá si la tradición iniciada por Miyazaki y Takahata tendrá una continuación o morirá con ellos. Durante más de veinte años, cada estreno del estudio ha significado una obra maestra, que ha ido a instalarse directamente y para siempre en la imaginación de los agradecidos cinéfilos. Sea como fuere, gracias a ellos sé con toda la certeza del mundo que en el árbol que está frente a mi casa vive un Totoro. En serio.

Whiplash!
Hoy puse Metallica en la oficina. A todo volumen. Qué subversivo que soy.

Cuando mis dedos se pusieron morados de tanto aporrearlos contra la mesa tratando de seguir a Lars Ulrich con su inhumano bateo gritando master! master! maaaaster! con voz dizque-siniestra (tuve que toser un par de veces) me di cuenta que esa pequeña irrupción de caos no tenía lugar en un lugar como ese. Carraspeé un poquito, mientras miraba a los que me miraban, me arreglé el pelo, me senté derechito y... subí el volumen. Sweet.
¿Cómo pudo algo tan bueno convertirse en algo tan malo tan rápido? De esos increíbles discos de los ochentas hoy no queda nada. Y qué decir de aquellos cuatro mocosos que los firmaron. En fin. Como la mayoría de veces, las mejores cosas de la vida son irrepetibles. Metallica pertenece al pasado. Lo que hoy se hace llamar Metallica es otra cosa distinta. A veinte años de editado el Master of Puppets, en mejor pensar así y dejar sin mancha el recuerdo de esos discos, que hoy en esta remota oficina se muestra intacto, indestructible, potente. Kill'em all, Cliff.
Bang your head against the stage
Like you never did before
Make it ring
Make it bleed
Make it really sore
Whiplash! - 1983

Cuando mis dedos se pusieron morados de tanto aporrearlos contra la mesa tratando de seguir a Lars Ulrich con su inhumano bateo gritando master! master! maaaaster! con voz dizque-siniestra (tuve que toser un par de veces) me di cuenta que esa pequeña irrupción de caos no tenía lugar en un lugar como ese. Carraspeé un poquito, mientras miraba a los que me miraban, me arreglé el pelo, me senté derechito y... subí el volumen. Sweet.
¿Cómo pudo algo tan bueno convertirse en algo tan malo tan rápido? De esos increíbles discos de los ochentas hoy no queda nada. Y qué decir de aquellos cuatro mocosos que los firmaron. En fin. Como la mayoría de veces, las mejores cosas de la vida son irrepetibles. Metallica pertenece al pasado. Lo que hoy se hace llamar Metallica es otra cosa distinta. A veinte años de editado el Master of Puppets, en mejor pensar así y dejar sin mancha el recuerdo de esos discos, que hoy en esta remota oficina se muestra intacto, indestructible, potente. Kill'em all, Cliff.
Bang your head against the stageLike you never did before
Make it ring
Make it bleed
Make it really sore
Whiplash! - 1983
Le dije a mi mamá
No vi a Ocean Blue. Me perdí el concierto de los Manganzoides en el que por sorpresa y de la nada tocan Demolición con el mismísimo Erwin Flores en las voces y con los coros del Rafo Komodo y el César N. Acá no tocan ni las campanas. Aunque cierta vez por una de esas cosas bien raras vinieron a tocar Los Fuckin Sombreros y no sé cómo acabamos cerrando el local y cantando borrachos huevadas de G3 con el Pipe. La pasé bien, lo admito. Pero de eso ya hace tiempo y me jode no haber estado en las dos tocadas que menciono arriba. Necesito ir a un concierto. Necesito gritar una canción. Necesito meterme un pogo, un poco de violencia, un poquito nomás. Nada muy fuerte, en serio. Y tal vez el local y el grupo no sean los más indicados para agarrase a golpes con el prójimo, pero por ahora me bastan. Ojalá quiten las mesas. Nos vemos allí.


domingo, junio 04, 2006
Me lo perdí
The Ocean Blue en Lima. Yo en Cajamarca. Shit.
A year of disaster
Detrás de la barra lavo las últimas tazas. Es tarde y no hay nadie. Apago las luces y dejo que la penumbra se espese como un jarabe dorado entre las patas invertidas de las sillas. Cojo el abrigo y el sombrero, cojo las llaves. Mientras cierro la puerta veo de nuevo las mesitas, las sillas, los ceniceros, la vieja rockola.
Recuerdo que hace un año compré este localcito sin muchas expectativas, tal vez sin saber muy bien por qué, movido por algún impulso no del todo libre de romanticismo. Pronto le tomé cariño y atendía las mesas con ilusión. Recuerdo el día que llegó la rockola. ¡Cómo brillaba!
Dos o tres veces pensé en cerrar. Dos o tres veces, algún parroquiano recurrente me hizo recordar aquel primer post, enmarcado junto a la registradora y una foto de Neil Young.
Miro todo con aire satisfecho, y sonrío. Cierro la puerta.
A year of disaster. Thank you all.
Recuerdo que hace un año compré este localcito sin muchas expectativas, tal vez sin saber muy bien por qué, movido por algún impulso no del todo libre de romanticismo. Pronto le tomé cariño y atendía las mesas con ilusión. Recuerdo el día que llegó la rockola. ¡Cómo brillaba!
Dos o tres veces pensé en cerrar. Dos o tres veces, algún parroquiano recurrente me hizo recordar aquel primer post, enmarcado junto a la registradora y una foto de Neil Young.
Miro todo con aire satisfecho, y sonrío. Cierro la puerta.
A year of disaster. Thank you all.
sábado, junio 03, 2006
More than meets the eye
Para quienes se preguntan quién carajos es Sideswipe:

Lectores, Sideswipe. Sideswipe, lectores. Di hola, Sideswipe.
...
Como todo fan sabe, el próximo año se estrena la película live action de los Transformers y será dirigida por Michael Bay. Sí, lo sé. Realmente será un milagro que no lo arruine todo.
Pero jamás me perdonaría no verla. Soy un maldito fan, lo sé. En el cine voy a pararme de mi asiento y a gritar como cuando mi viejo me llevó a ver Superman hace una punta de años. Voy a hacer barras cuando vea escenas como ésta, por ejemplo. Información y especulaciones hay muchas y me da mucha pereza ponerlas por aquí. Let's google, guys.
...
Como todo fan sabe, la serie se originó para vender juguetes y no viceversa. Ese es uno de los motivos por los que la mayoría de personajes clásicos (y los más queridos por todos) murieron de manera tan estúpida y burda en la película animada de 1986. Es que nadie lo podía creer: en dos años de serie no se había muerto nadie y de golpe se bajan a todo el mundo con unos disparitos de lo más ñoños. Claro que la pelea de Prime y Megatron fue súper emocionante y Leonard Nimoy le puso la voz a Galvatron y Orson Wells le puso la voz a Unicron y blablabla pero aquello fue traumático. Kids began to cry all over the cinema. En fin. Había que colocar una nueva línea de juguetes y retirar los antiguos. Algún ejecutivo firmó un papel y se hizo. Shit happens.
El tema de los juguetes es bastante complejo. Originalemente, Megatron era una Walter P-38, una pistola semiautomática alemana de la Segunda Guerra Mundial. Pero, por esas cosas pintorescas de los gringos, desde hace tiempo está prohibida la fabricación de juguetes que parezcan armas realistas. Pé entonces cú. Si no hay juguete, no hay personaje. Por eso Megatron será un tanque en la nueva película. Por eso desde hace años no se edita un muñeco del viejo, clásico e insuperable Megatron pistola. Y si se edita, parece la pistola de Buzz Lightyear. Ya saben, nada de armas realistas. Shit happens, again.
...
Por cierto, Megatron es un villano de putísima madre. Es el Darth Vader de los dibujos animados. En la nueva peli será un tanque. Y habrá un Starscream avión. No habrá, en cambio, dinobots o cualquier cosa que no sea un vehículo o aparato real. Las franquicias están de plácemes. Bumblebee, en esta versión, no será un Beetle, será un Camaro. Money talks. Los productores desean ante todo realismo. En la serie clásica, las transformaciones no eran, digamos, muy rigurosas con temas que a los niños nos importaban un carajo, como las proporciones. Es por eso que en modo robot, una pistola, una casetera y un avión resultaban del mismo tamaño, gigantes. La pistola podía adaptarse a la mano de una persona o a la de un robot gigante. Astrotrain no era más grande que los demás Decepticons, pero en modo nave todos cabían dentro. ¿Y de dónde coño salía el trailer de Optimus?
Lo de la casetera me lleva a otro punto. ¿Qué niño sabe hoy qué diablos era una casetera? Ese punto, y el tema de las proporciones realistas, descartaban la aparición de otro de los grandes favoritos: Soundwave. Se hablaba de no ponerlo o de hacerlo cualquier otra cosa, digamos, un helicóptero. Rumores recientes señalan que será un boombox, artefacto popularmente conocido como minicomponente (vaya palabreja) por mi generación. En modo robot tendría metro y medio, más o menos. Lo que no habrá definitivamente son sus cassettes. Si el tema de las proporciones realistas se cumple, entonces preparémonos para ver a un Optimus más pequeño que Starscream y a un Soundwave enano. ¿Blasfemia? Quién sabe.
…
El próximo año todo esto y más será revelado en el estreno de la película. Mi gran esperanza es que Jazz será el lugarteniente de Optimus en vez del soso de Ironhide, quien también será de la partida. La pena es que Sideswipe y Wheeljack, dos de los clásicos, no verán la luz. Pero en esta época de franquicias, cualquier cosa puede suceder.

¡Autobots, transfórmense y avancen!

Lectores, Sideswipe. Sideswipe, lectores. Di hola, Sideswipe.
...
Como todo fan sabe, el próximo año se estrena la película live action de los Transformers y será dirigida por Michael Bay. Sí, lo sé. Realmente será un milagro que no lo arruine todo.
Pero jamás me perdonaría no verla. Soy un maldito fan, lo sé. En el cine voy a pararme de mi asiento y a gritar como cuando mi viejo me llevó a ver Superman hace una punta de años. Voy a hacer barras cuando vea escenas como ésta, por ejemplo. Información y especulaciones hay muchas y me da mucha pereza ponerlas por aquí. Let's google, guys.
...
Como todo fan sabe, la serie se originó para vender juguetes y no viceversa. Ese es uno de los motivos por los que la mayoría de personajes clásicos (y los más queridos por todos) murieron de manera tan estúpida y burda en la película animada de 1986. Es que nadie lo podía creer: en dos años de serie no se había muerto nadie y de golpe se bajan a todo el mundo con unos disparitos de lo más ñoños. Claro que la pelea de Prime y Megatron fue súper emocionante y Leonard Nimoy le puso la voz a Galvatron y Orson Wells le puso la voz a Unicron y blablabla pero aquello fue traumático. Kids began to cry all over the cinema. En fin. Había que colocar una nueva línea de juguetes y retirar los antiguos. Algún ejecutivo firmó un papel y se hizo. Shit happens.
El tema de los juguetes es bastante complejo. Originalemente, Megatron era una Walter P-38, una pistola semiautomática alemana de la Segunda Guerra Mundial. Pero, por esas cosas pintorescas de los gringos, desde hace tiempo está prohibida la fabricación de juguetes que parezcan armas realistas. Pé entonces cú. Si no hay juguete, no hay personaje. Por eso Megatron será un tanque en la nueva película. Por eso desde hace años no se edita un muñeco del viejo, clásico e insuperable Megatron pistola. Y si se edita, parece la pistola de Buzz Lightyear. Ya saben, nada de armas realistas. Shit happens, again.
...
Por cierto, Megatron es un villano de putísima madre. Es el Darth Vader de los dibujos animados. En la nueva peli será un tanque. Y habrá un Starscream avión. No habrá, en cambio, dinobots o cualquier cosa que no sea un vehículo o aparato real. Las franquicias están de plácemes. Bumblebee, en esta versión, no será un Beetle, será un Camaro. Money talks. Los productores desean ante todo realismo. En la serie clásica, las transformaciones no eran, digamos, muy rigurosas con temas que a los niños nos importaban un carajo, como las proporciones. Es por eso que en modo robot, una pistola, una casetera y un avión resultaban del mismo tamaño, gigantes. La pistola podía adaptarse a la mano de una persona o a la de un robot gigante. Astrotrain no era más grande que los demás Decepticons, pero en modo nave todos cabían dentro. ¿Y de dónde coño salía el trailer de Optimus?
Lo de la casetera me lleva a otro punto. ¿Qué niño sabe hoy qué diablos era una casetera? Ese punto, y el tema de las proporciones realistas, descartaban la aparición de otro de los grandes favoritos: Soundwave. Se hablaba de no ponerlo o de hacerlo cualquier otra cosa, digamos, un helicóptero. Rumores recientes señalan que será un boombox, artefacto popularmente conocido como minicomponente (vaya palabreja) por mi generación. En modo robot tendría metro y medio, más o menos. Lo que no habrá definitivamente son sus cassettes. Si el tema de las proporciones realistas se cumple, entonces preparémonos para ver a un Optimus más pequeño que Starscream y a un Soundwave enano. ¿Blasfemia? Quién sabe.
…
El próximo año todo esto y más será revelado en el estreno de la película. Mi gran esperanza es que Jazz será el lugarteniente de Optimus en vez del soso de Ironhide, quien también será de la partida. La pena es que Sideswipe y Wheeljack, dos de los clásicos, no verán la luz. Pero en esta época de franquicias, cualquier cosa puede suceder.

¡Autobots, transfórmense y avancen!
Black math
Curioso. Mañana será la primera vez que no acuda a votar. Con lo que me gusta, eso de votar. Y lo digo sin sarcasmos. En fin, tenía que tocar. No sólo no me toca salir sino que en estas fechas es imposible que me vaya hasta que no cocine bien mis resultados, proyecciones y demás guarismos que deberán resumir el trabajo de un mes de cuatrocientos obreros, cien equipos pesados y treinta ingenieros. Cifras macro. Curvas S. Margen proyectado. Costo financiero. Fee. Flujo de caja. Fórmulas mágicas, recetas de cocina. I don’t break the rules, I bend them a lot, decía con genuino sarcasmo madeinusa el autobot Sideswipe, uno de mis héroes favoritos (y si no sabes qué es un autobot entonces ya no te quiero), rutina ya vieja que matices más matices menos cumplo con periodicidad mensual.
Curioso. Antes que el trabajo me quite la inocencia, pensaba que la belleza de los números consistía en que no mentían. Dos más dos es cuatro es cuatro es cuatro. Incluso la relatividad que nos regaló el entrañable genio de Ulm y su e igual emecé al cuadrado también responden a un esquema numérico, clack, todo encajaba siempre y podían construirse castillos numéricos que parecían imposibles pero que sabía que eran absolutamente posibles porque tenía el conocimiento para construirlos, vertiginosos, audaces, hermosos. En aquella época de interpretaciones auténticas y de reescritura casi Orwelliana de la historia, los números eran mi bastión.
¿Curioso, no? Cómo las cosas sin dejar de ser lo que son se nos van revelando como distintas según los ojos con que las miramos. Según la edad que tenemos. Según el lado del mostrador que ocupamos. Veritas logica est adaequatio intellectus et rei, decía Tomás. Pero Sideswipe te cagó, Doctor Angelicus. Muchas veces más importante que lo que dices es cómo lo dices. Lo que equivale a decir que puedes decir algo dando a entender otra cosa. Lo que equivale a mentir. Ah, qué bien miento. Y sin mentir, porque los números no mienten. Por eso odio la tecnocracia, aunque de alguna manera forme parte de ella. En fin. Mis cuadritos no mienten, sólo que no dicen la verdad. En Lima verán que la obra va bien y no se meterán a joder. Le pasarán el cuadrito al gerente financiero y éste al banco y éste ya no sé a quién y ya, toma tu plata. Paz.
No es curioso entonces que el desencanto sea el signo de nuestro tiempo. Lo que acabo de escribir seguramente no será novedad para nadie, y aunque sea intuitivamente, todos sabemos que cuando alguien presenta cifras oficiales debe desconfiar. Como ese PBI que el sátrapa maldito calculaba usando como base las cifras de no-recuerdo-qué-año. Y no digamos esa cosa horrible y falsa de que eso sólo pasa en el Perú: Mr. Danger probablemente no podría charlar con Dios desde el Salón Oval sin la pequeña ayuda de algunos coleguillas. Já.
Encuestocracia a gusto del cliente. Estamos dentro de los márgenes de error. Las proyecciones dicen que. And so and so. Todos desconfían, pero pocos sabemos cuánta razón tienen de desconfiar, de cuántas maneras se puede mentir y se miente, pero siempre diciendo la verdad, verdad que se apoya en mis beloved numbers (por cierto, han escuchado The Magic Numbers?) que de tanto prostituirse entrarán primero en el reino de los cielos. O algo así.
En fin. Que decía que mañana no voto. Que he comprado una cantidad grosera de cerveza para burlar la ley seca. Que con esa cerveza estrenaremos la casa nueva en las lides etílicas y que con un poco de suerte la empalmaremos con el flash de las cuatro y el de las nueve y celebraremos como se merece lo que sea que estemos celebrando en ese momento, qué más da, no hay nada que celebrar y a la vez todo merece ser celebrado. Que estemos vivos, por ejemplo.
Curioso. Antes que el trabajo me quite la inocencia, pensaba que la belleza de los números consistía en que no mentían. Dos más dos es cuatro es cuatro es cuatro. Incluso la relatividad que nos regaló el entrañable genio de Ulm y su e igual emecé al cuadrado también responden a un esquema numérico, clack, todo encajaba siempre y podían construirse castillos numéricos que parecían imposibles pero que sabía que eran absolutamente posibles porque tenía el conocimiento para construirlos, vertiginosos, audaces, hermosos. En aquella época de interpretaciones auténticas y de reescritura casi Orwelliana de la historia, los números eran mi bastión.
¿Curioso, no? Cómo las cosas sin dejar de ser lo que son se nos van revelando como distintas según los ojos con que las miramos. Según la edad que tenemos. Según el lado del mostrador que ocupamos. Veritas logica est adaequatio intellectus et rei, decía Tomás. Pero Sideswipe te cagó, Doctor Angelicus. Muchas veces más importante que lo que dices es cómo lo dices. Lo que equivale a decir que puedes decir algo dando a entender otra cosa. Lo que equivale a mentir. Ah, qué bien miento. Y sin mentir, porque los números no mienten. Por eso odio la tecnocracia, aunque de alguna manera forme parte de ella. En fin. Mis cuadritos no mienten, sólo que no dicen la verdad. En Lima verán que la obra va bien y no se meterán a joder. Le pasarán el cuadrito al gerente financiero y éste al banco y éste ya no sé a quién y ya, toma tu plata. Paz.
No es curioso entonces que el desencanto sea el signo de nuestro tiempo. Lo que acabo de escribir seguramente no será novedad para nadie, y aunque sea intuitivamente, todos sabemos que cuando alguien presenta cifras oficiales debe desconfiar. Como ese PBI que el sátrapa maldito calculaba usando como base las cifras de no-recuerdo-qué-año. Y no digamos esa cosa horrible y falsa de que eso sólo pasa en el Perú: Mr. Danger probablemente no podría charlar con Dios desde el Salón Oval sin la pequeña ayuda de algunos coleguillas. Já.
Encuestocracia a gusto del cliente. Estamos dentro de los márgenes de error. Las proyecciones dicen que. And so and so. Todos desconfían, pero pocos sabemos cuánta razón tienen de desconfiar, de cuántas maneras se puede mentir y se miente, pero siempre diciendo la verdad, verdad que se apoya en mis beloved numbers (por cierto, han escuchado The Magic Numbers?) que de tanto prostituirse entrarán primero en el reino de los cielos. O algo así.
En fin. Que decía que mañana no voto. Que he comprado una cantidad grosera de cerveza para burlar la ley seca. Que con esa cerveza estrenaremos la casa nueva en las lides etílicas y que con un poco de suerte la empalmaremos con el flash de las cuatro y el de las nueve y celebraremos como se merece lo que sea que estemos celebrando en ese momento, qué más da, no hay nada que celebrar y a la vez todo merece ser celebrado. Que estemos vivos, por ejemplo.
jueves, junio 01, 2006
Wireless!
Hoy ha sido un día diferente. No sólo porque llovió inesperadamente y mandó al carajo una semana de chamba, sino porque debido al aumento de gente en el proyecto, unos cuantos elegidos (léase la argolla) nos mudamos. Así que de regreso de la mina nos pusimos a empacar, con todo lo que ese ejercicio conlleva. Por ejemplo, darse cuenta una vez más que uno no es el mismo de ayer.
Things change
But some things don't change
No permanecí horizontal por mucho tiempo. Recordé el principal motivo por el que quise mudarme. Aquel que compensa largamente el vivir detrás de esa cosa llamada Mamba y el tener que levantarme más temprano aún, ya que el bus pasará primero por esta casa y luego por la anterior. Me levanté de un salto, hice lo que tenía que hacer, y ya. Fiat lux. Y es que estoy escribiendo esto con la lap top (y recién me doy cuenta por qué se llaman así los bichos éstos) sobre mis piernas, repatingado en mi cama, el cenicero en la mesa de noche y el último, glorioso disco de Belle & Sebastian sonando por los parlantes:
Esta casa tiene conexión inalámbrica de internet.
Cool, ain't it?
Things change
A. Siempre que me ha tocado trabajar fuera (o sea casi siempre) he llevado el mínimo de cosas con el fin de sentirme siempre de paso. Nunca he considerado ni remotamente como mi casa ninguno de los ya muchos sitios por los que he pasado, ni al más bonito ni al más feo: mi casa es una y es a la que regreso siempre.
B. Siempre me ha gustado viajar ligero. Es una manía: tengo que tener todo conmigo, siempre. Tengo que irme apenas me baje del bus, del avión o del burro. Me jode terriblemente esperar por mi equipaje. Me parecen horribles esas maletas con asa y rueditas: las cosas se llevan al hombro. Teniendo en cuenta que no tengo auto, nunca he andado con demasiado bulto, como cualquier usuario de transporte público entenderá.
C. Pero digamos que con la edad uno va dejando atrás esa entrañable etapa en la que podía sobrevivir una semana con cinco mangos y nada, que me llené de cosas. Empecé a empacar y nada, no entraba nada. ¿Cuándo había traído todo esto? ¿y esto? baste decir que cuando terminamos de cargar todos los bultos en la camioneta, alguien me dijo ¿no te vas a llevar tu bicicleta? Mmmm, ok.
But some things don't change
D. Como imaginarán algunos, lo primero que desempaqué fueron mis discos, mi discman y mis parlantes. Ocuparon el lugar que merecen y puse algo de Los Planetas para afrontar con entusiasmo la siempre tediosa tarea de colgar, doblar, clasificar y guardar. Lo último que hice fue colocar el cenicero negro que me acompaña a todos lados con mucha precisión en una esquina de la mesa de noche, como la cereza del pastel. Y ya. Un triple mortal me depositó con suavidad en mi nueva cama. El encendedor hizo chk!, que en su dialecto significa fiat lux.
E. La antigua casa estaba (está) un lugar en el que se suele pensar cuando se escucha la palabra barrio, ya saben: buenos días señora, buenas tardes caballero, canchita de fulbito, niños jugando en la pista, todas esas cosas. Los fines de semana el barrio sufría una transformación que ni Mr. Hyde: uno o más pares de muy respetables parlantes hacían su aparición en la calle y zás! tonazo hasta las últimas consecuencias, las cuales básicamente consisten en meter bulla hasta el amanecer y en los múltiples actos de vandalismo que suelen cometer individuos con un porcentaje de alcohol en la sangre que haría palidecer a exponentes tan reconocidos como Chirinos Soto, Bryce Echenique o últimamente Toledo Manrique.
F.Había también otro detalle pintoresco: en algún lugar no determinado del barrio existe una iglesia de filiación desconocida que cada cierto tiempo sacaba también sus parlantes a la calle. Pero no para algo tan inofensivo como una fiesta (o digámoslo con sinceridad: una tremenda borrachera, yunza incluída) sino para algo infinitamente más perverso: traían a un predicador. Un hijoputa de esos que gritan como si una manada de cabras enloquecidas les estuvieran **insertar perversión anal favorita aquí**. Peor aún: escogían para estas humoradas días absolutamente inoportunos, digamos un martes. Esto solía disparar mis niveles de azufre lo que por lo general me llevaba a gritar por la venta cosas como Cthulhu fhtagn, Cthulhu fhtagn! Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn!. No los voy a extrañar, muchachos.
G. Entre los momentos silentes que deja la dulce voz de Irantzu Valencia se cuelan las rítmicas prédicas de otro apóstol, pero esta vez se trata del nuevo profeta de nuestro tiempo, que proclama al mundo las verdades universales que profesa, ad infinitum: loquepa-só-pa-só. La nueva casa está detrás de una discoteca, no precisamente del tipo Sargento. Karma, le dicen.
No permanecí horizontal por mucho tiempo. Recordé el principal motivo por el que quise mudarme. Aquel que compensa largamente el vivir detrás de esa cosa llamada Mamba y el tener que levantarme más temprano aún, ya que el bus pasará primero por esta casa y luego por la anterior. Me levanté de un salto, hice lo que tenía que hacer, y ya. Fiat lux. Y es que estoy escribiendo esto con la lap top (y recién me doy cuenta por qué se llaman así los bichos éstos) sobre mis piernas, repatingado en mi cama, el cenicero en la mesa de noche y el último, glorioso disco de Belle & Sebastian sonando por los parlantes:
Esta casa tiene conexión inalámbrica de internet.
Cool, ain't it?


