viernes, octubre 20, 2006
Construction issues, 8
Hola. La cosa básicamente es así: arrancamos la obra, luego nos vamos. Lo que no queda claro es adónde. Tener know how puede ser a veces una maldición. Se supone que para enero ya estaré fuera de aquí, pero como repito, ya no sé más si será Lima o la luna.
Y ahora tengo entre manos cerrar una obra y arrancar otra, digamos, una con la izquierda y la otra con la derecha, montado en un monociclo y con una mosca caminando por mi nariz. Lo cual es absurdo, por supuesto. Se supone que por estos días llega un esclavo (un ingeniero junior) a darme una mano (a hacerme la chamba, yo sé que ustedes saben leer entre líneas). Lo bueno de los esclavos es que aguantan harto látigo, lo malo es que hay que dirigirlos y eso (1) cansa, (2) quita tiempo y (3) no se supone que ya me debería haber ido, anyway?
Ayer fue el KOM (ésta no te la sabías: kick off meeting) con los nuevos clientes y lo primero que preguntaron es cuándo nos zafamos de la otra obra. Smartass. Además que me cayeron quaker en una, salvo una flaquita simpaticona que seguro que es la peor. Sin contar con la presencia de la cara de culo de un viejo conocido nuestro al cual nos unen vínculos del más sincero y mutuo desprecio. Very nice, indeed.
Y por si fuera poco, revisando por encimita nomás el presupuesto he encontrado unos huecos que te cagas. Genial. Pocas cosas son más cagonas que entrar a una obra con el presupuesto en contra. Y así. Tal parece que esta vez sí me tocará chambear de veritas. Obviamente, aquí aplica el efecto cascada. Lo siento, esclavo. No es nada personal.
Y ahora tengo entre manos cerrar una obra y arrancar otra, digamos, una con la izquierda y la otra con la derecha, montado en un monociclo y con una mosca caminando por mi nariz. Lo cual es absurdo, por supuesto. Se supone que por estos días llega un esclavo (un ingeniero junior) a darme una mano (a hacerme la chamba, yo sé que ustedes saben leer entre líneas). Lo bueno de los esclavos es que aguantan harto látigo, lo malo es que hay que dirigirlos y eso (1) cansa, (2) quita tiempo y (3) no se supone que ya me debería haber ido, anyway?
Ayer fue el KOM (ésta no te la sabías: kick off meeting) con los nuevos clientes y lo primero que preguntaron es cuándo nos zafamos de la otra obra. Smartass. Además que me cayeron quaker en una, salvo una flaquita simpaticona que seguro que es la peor. Sin contar con la presencia de la cara de culo de un viejo conocido nuestro al cual nos unen vínculos del más sincero y mutuo desprecio. Very nice, indeed.
Y por si fuera poco, revisando por encimita nomás el presupuesto he encontrado unos huecos que te cagas. Genial. Pocas cosas son más cagonas que entrar a una obra con el presupuesto en contra. Y así. Tal parece que esta vez sí me tocará chambear de veritas. Obviamente, aquí aplica el efecto cascada. Lo siento, esclavo. No es nada personal.
- Hola, soy el esclavo.- Hola esclavo. Vamos, te enseño tu sitio.


0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home