martes, febrero 21, 2006
Encuentros con entidades, 2
Hace unas semanas una voz dijo mi nombre en la calle y era Abraham. Tenía un six pack y me invitó a compartirlo en su casa. Me contó, entre otras cosas, que Sebastián ya tenía un año y que le jodía no poder verlo. Para no habernos visto en un par de años, tuvimos una conversación algo parca. En todo caso, me dijo, ahora estoy libre de nuevo.
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Pilar regresó de Suecia hace unos días y el viernes salimos por unos tragos. Me ofrecí a convocar a lo que queda de nuestro grupo de amigos, lo cual hice con cierto éxito. Abraham, hasta hace poco dado por perdido, nos acompañó y fue casi como antes. Casi, a pesar de ausencias verdaderamente notables, Atlántico de por medio. Casi, a pesar de que los años transcurridos han mermado el entusiasmo. Casi, a pesar de que no quedaba casi nada de esos desadaptados que veíamos salir el sol en las calles.
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Pilar me contaba su reciente compromiso y el all or nothing que significaba su apuesta por volver y su apuesta de seguir con el holandés que por fin había robado su corazón y que estaba dispuesto a venir tras ella. Recordé que, Atlántico de por medio, se me ofreció la misma oportunidad años atrás, la cual decliné balbuceando argumentos impresentables y sobreracionalizados. Pilar tiene la propiedad de cuestionar mi existencia con la suya. La última vez que vino, me enseñó un catálogo de L'Hermitâge.
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En mi cumpleaños, recibí una llamada desde España. No reconocí la voz de Karina hasta que fue demasiado tarde, en parte porque no hablaba con ella desde que se fue hace unos años. Hablamos largo y bien, de qué hacíamos y en qué estábamos. Reimos y por enésima vez prometí que este año iría de visita. En su hi5 reconcí algunas de sus amigas, también fuera, también felices. Sensación de estarme perdiendo de algo.
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También por esos días, conversé por msn con Fico. Me dijo entusiasmado que estaba en Lima y que era obligatorio agarrarnos a botellazos. Eso me alegró mucho, porque Fico y yo somos los únicos tarados que nos negamos a crecer y a tomar con moderación. Quedamos que en mi casa, en mi cumpleaños. No fue. Supe por correos electrónicos que tampoco fue a un almuerzo de amigos de la facultad.
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Una tarde horriblemente larga en Chimbote se conectó al msn Chichi y me preguntó el teléfono de la oficina. Su voz sonaba nítida desde Sidney. También sonaba nítida su indestructible capacidad de hablar en jerga. Me divertí a sus expensas un rato, echándole la culpa del edificio que se derrumbó cuando le pasaron el túnel que está construyendo por debajo. Chichi no era precisamente una alumna brillante, pero estaba haciendo un túnel en Sidney. Me contaba también que los obreros australianos estaban recontra potables.
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En mayo del año pasado, o algo así, nos encontramos en Barranco con Sergio y Mariana. Sergio es amigo mío, Mariana es amiga de Maiví. Nos comentaron que pensaban irse a España, más o menos por setiembre. Nunca más los vimos, pese a prometer llamadas y salidas. Luego me enteré que Sergio campeonó el exalumnos del colegio antes de irse y que estaba jugando allá por un equipo de liga. Entre las cosas suyas que guardo están un ejemplar autografiado de La Soledad de los Aviones y un viejo cassette Maxell de 90 minutos con el Bootleg Series de Dylan que me dio en el colegio.
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Ayer Maiví me llama y me dice que me acompañará al aeropuerto. En medio de tantos fantasmas, me setí aliviado y feliz de tenerte a mi lado, tan real, tan a mi lado.
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Pilar regresó de Suecia hace unos días y el viernes salimos por unos tragos. Me ofrecí a convocar a lo que queda de nuestro grupo de amigos, lo cual hice con cierto éxito. Abraham, hasta hace poco dado por perdido, nos acompañó y fue casi como antes. Casi, a pesar de ausencias verdaderamente notables, Atlántico de por medio. Casi, a pesar de que los años transcurridos han mermado el entusiasmo. Casi, a pesar de que no quedaba casi nada de esos desadaptados que veíamos salir el sol en las calles.
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Pilar me contaba su reciente compromiso y el all or nothing que significaba su apuesta por volver y su apuesta de seguir con el holandés que por fin había robado su corazón y que estaba dispuesto a venir tras ella. Recordé que, Atlántico de por medio, se me ofreció la misma oportunidad años atrás, la cual decliné balbuceando argumentos impresentables y sobreracionalizados. Pilar tiene la propiedad de cuestionar mi existencia con la suya. La última vez que vino, me enseñó un catálogo de L'Hermitâge.
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En mi cumpleaños, recibí una llamada desde España. No reconocí la voz de Karina hasta que fue demasiado tarde, en parte porque no hablaba con ella desde que se fue hace unos años. Hablamos largo y bien, de qué hacíamos y en qué estábamos. Reimos y por enésima vez prometí que este año iría de visita. En su hi5 reconcí algunas de sus amigas, también fuera, también felices. Sensación de estarme perdiendo de algo.
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También por esos días, conversé por msn con Fico. Me dijo entusiasmado que estaba en Lima y que era obligatorio agarrarnos a botellazos. Eso me alegró mucho, porque Fico y yo somos los únicos tarados que nos negamos a crecer y a tomar con moderación. Quedamos que en mi casa, en mi cumpleaños. No fue. Supe por correos electrónicos que tampoco fue a un almuerzo de amigos de la facultad.
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Una tarde horriblemente larga en Chimbote se conectó al msn Chichi y me preguntó el teléfono de la oficina. Su voz sonaba nítida desde Sidney. También sonaba nítida su indestructible capacidad de hablar en jerga. Me divertí a sus expensas un rato, echándole la culpa del edificio que se derrumbó cuando le pasaron el túnel que está construyendo por debajo. Chichi no era precisamente una alumna brillante, pero estaba haciendo un túnel en Sidney. Me contaba también que los obreros australianos estaban recontra potables.
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En mayo del año pasado, o algo así, nos encontramos en Barranco con Sergio y Mariana. Sergio es amigo mío, Mariana es amiga de Maiví. Nos comentaron que pensaban irse a España, más o menos por setiembre. Nunca más los vimos, pese a prometer llamadas y salidas. Luego me enteré que Sergio campeonó el exalumnos del colegio antes de irse y que estaba jugando allá por un equipo de liga. Entre las cosas suyas que guardo están un ejemplar autografiado de La Soledad de los Aviones y un viejo cassette Maxell de 90 minutos con el Bootleg Series de Dylan que me dio en el colegio.
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Ayer Maiví me llama y me dice que me acompañará al aeropuerto. En medio de tantos fantasmas, me setí aliviado y feliz de tenerte a mi lado, tan real, tan a mi lado.


8 Comments:
la realidad es un efecto causado por la falta de alcohol
i know who you are.
en efecto, he dejado el trago, pero sí sé dónde.
Todos se van (pero al final todos vuelven)
hmmm supongo que tu olvido de milhouse y de la uva signifique q nos vas a dedicar un capítulo super especial en tu cajón de sastre no? bueno, te voy a perdonar esta vez, sobretodo porque muchas veces he sido un impresentable y dominado por mis paranoias no hallaba la manera de encontrarme en Lima, veremos si este abril hace la vida diferente, me ronda la duda, seré capaz de beber sin límites? yo creo que no, pero puede q hallemos algo real maravilloso en algún bar...
hmmm segunda relectura, retiro lo dicho ... la uva si está! pero ni rastro mío ...
Es que contigo no he tenido esas experiencias... mmm... de desdoblamiento de la realidad. Pero como ahora se supone que el amor me ha cambiado y soy buena gente, te haré una crónica de tu visita, mariscal. Nos vemos.
**pensé que hablarías del disco de Los Planetas : ENCUENTRO CON ENTIDADES (bastante bueno)
De todos modos,la palabra POTABLE es una de las cosas que me dan mucha risa todavía**¿Y tu no piensas viajar?
Siempre me ando robando títulos, sabes =). Si nada sale mal, viajaré en octubre. Nada permanente, espero. Thanx for passing by!
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